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Hatem Khraiche habla sobre la película Retornados

Retornados es un thriller en el que nunca dejan de ocurrir cosas. También es un drama de personajes con motivaciones al límite. Y por encima de todo, es una preciosa historia de amor. ¿Se nos olvida algo?... Sí. Que en la película aparece algún que otro zombie.

¿Por qué no existen películas de zombies en las que podamos empatizar con ellos? ¿Por qué nunca nos ponemos en su pellejo? ¿Por qué en el cine, por ejemplo, los vampiros siempre son glamurosos y seductores, y los zombies unas piltrafas asquerosas? ¿Por qué no lo remediamos?



Retornados parte de una premisa que no ha sido abordada antes: el zombie al que la ciencia logra curar, que se convierte en un enfermo crónico insertado dentro de la sociedad. Es decir: el zombie visto como persona normal. Que sufre su propia rareza. Y que tiene miedo de ella.

La película goza de una clara vocación comercial, aunque sin dejar de lado el aspecto autoral. Busca las taquillas y también los festivales. En ese sentido, es evidente que se trata de un proyecto de recorrido internacional.

En primer lugar, porque la originalidad del enfoque supone un punto de inflexión dentro del propio género. Y en segundo lugar, porque la trepidante historia que Retornados plantea (de amor, sufrimiento y superación) es tan universal, y tan humana, que no entiende de fronteras.