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Bailando Vals en Cables: la Coreografía de Mandy Moore

Las canciones para La La Land inspiraron una serie de números de producción súper cargados que se entretejen sin esfuerzo en la tela de la historia. Damien Chazelle imaginó estos números como un eco del ingenio, la imaginación y la libertad de narrativa asociada con los musicales cinematográficos de mitades de Siglo- pero trayendo una energía y un ritmo que hablara a las audiencias que crecieron con iPhones y YouTube.

Con esa finalidad, colaboró muy de cerca con la coreógrafa Mandy Moore, dos veces ganadora del Premio Emmy, reconocida por su revolucionario trabajo convirtiendo el baile en un reality de suspenso para la televisión en “So You Think You Can Dance”. Moore, quien ha diseñado números para el escenario en conciertos y teatro así como videos musicales, también coreografió, Silver Linings Playbook de David O. Russell.

El productor Marc Platt observa que coreografiar para una cámara de cine es una forma de arte muy específica. “Es diferente que coreografías para el escenario- particularmente cuando la cámara se está moviendo con la energía y fluidez con la que lo hace en La La Land” dice Platt. “Requería de un coreógrafo que tuviera iniciativa entendiendo cómo se movieran los bailarines conforme a las cámaras de movieran”.



Moore estaba absolutamente emocionada de apuntar alto para las inusuales ambiciones de baile de la película. “Soy una nerd del teatro musical/estilo MGM/películas de baile” confiesa Moore. “Y el baile es mi vida-así que fue de gran inspiración ver lo lejos que Damien quería adentrarse en este mundo”.

Se sintió sorprendida del profundo conocimiento de Chazelle sobre el tema; los dos hablaron de la historia del baile en el cine por horas. “Desde el segundo en el que conocí a Damien, estaba haciendo referencias a escenas de baile de diferentes películas y yo pensaba, ‘No creo que ningún otro director sepa todo lo que él sabe’”.

Chazelle se sintió igualmente atraído por la mezcla de influencias de Moore. “Ella es realmente una estudiante de las formas del baile clásico, y eso es lo que necesitábamos, pero también necesitamos a alguien que pudiera crear un tipo de baile que no hubiéramos visto en el cine antes” dice. “Lo más importante es que la coreografía tenía que tratarse del personaje pero de igual manera del movimiento de

cuerpos. Siempre me pareció que debía haber un naturalismo real en el baile. Lo que le dije a Mandy fue que en esta película el baile, el canto y la actuación debían ser una sola cosa- no hay separación entre ellas. Realmente ayudó que fuera Mandy la que entrenara a Ryan y Emma así como la encargada de hacer la coreografía, porque al final, el baile realmente emanaba de cómo Ryan y Emma se relacionaban entre sí. El baile es una manera tan hermosa de contar la historia de dos personas enamorándose- de expresar las emociones y el escalofrío que se siente cuando conoces a alguien por primera vez que te deja sin aliento”.

Chazelle y Moore querían construir la coreografía en la misma estructura de la historia de una manera ultramoderna- para romper con esa cuarta pared que hace que las audiencias se sientan como espectadores pero sin irrumpir el flujo de ensueño de la historia. “Mis primeras conversaciones con Daniel fueron acerca de cómo queríamos que la audiencia se sintiera emocionalmente involucrada e inmersa en nuestros números” dice Moore. “Queríamos dar esa sensación de que Sebastian y Mia son personas reales quienes, sólo por un momento, trascienden los confines de la vida diaria”.

Pero el desafío fue más allá que eso. Moore continúa: “Yo sabía que Damien quería filmarla en el viejo estilo. Sin ediciones. Y yo me sentí cautivada por eso. Pero después llegó el momento de pensar, ‘oh Dios mío, ¿cómo vamos a hacer esto?’” ríe. “Te das cuenta que para crear algo mágico vas a tener que dar algunos saltos de locura y conquistar obstáculos y simplemente arriesgarte”.

Lograr estos números tan riesgosos exitosamente requirió de infinita planeación logística pero la raíz detrás de la planeación, comenta Moore, siempre fue: “¿Seguimos conservando el sentimiento?”

El sentimiento debía venir sobre todo de Gosling y de Stone, a quienes también se les pedía que aprendieran un complicado número de baile tras otro, a pesar de no ser bailarines entrenados profesionalmente. Moore decidió entrenarlos ella misma, en su propio salón de entrenamiento, para no dividir los aspectos creativos de la película y el entrenamiento. “Creo que por eso obtenemos esa magia de Ryan y de Emma” dice, “porque estábamos creando los movimientos conforme entrenaban y esos movimientos se volvieron orgánicos a sus personajes. Ambos trabajaron tan duro y yo estaba realmente impresionada de cómo llegaban todos los días tan llenos de energía. Parecían estar tan emocionados de tener esta oportunidad de bailar y fue hermoso”.

El número de apertura, “Tráfico”, en el que un embotellamiento en la autopista de Los Angeles se transforma en una línea de automóviles en coro, presentó algunos de los dilemas más grandes. “Fue una cantidad tremenda de trabajo” dice Moore. “Nuestra oficina estaba llena de notas post-it con el nombre de la marca de cada auto y quién estaba parado en cada auto y cuáles autos necesitaban ser reforzados. La logística fue masiva”. Mientras tanto, la toma debía hacerse sin ninguna falla ya que el equipo tenía una osada ventana de tiempo límite para utilizar la autopista... lo que significaba ensayo, ensayo, ensayo. Ryan Gosling recuerda: “Todo debía ser lo más perfecto posible una vez que empezaban a rodar las cámaras, porque un mal paso era básicamente inaceptable. Así que practicamos por tres meses previos para poder entregarle a Damien lo que estaba buscando en una toma”.

Moore da crédito a los bailarines por lograr lo casi-imposible. “Los bailarines de ‘Tráfico’ son los héroes incógnitos de esta película, porque teníamos muy duras condiciones- bailar sobre autos en la autopista con un clima de casi 38 grados centígrados! Sus esfuerzos crearon algo mágico” dice.

Otra secuencia que dejó atónita la mente coreográfica de Moore es ‘Alguien en la Multitud’, el número que sigue la travesía de Mia cuando va a una fiesta típica de Los Angeles desde que se está arreglando con sus roomates a pasear por una moderna casa de cristal, hasta aventarse a la alberca. “Fue una locura de noche cuando filmamos ese número” refleja Moore. “Espero que las personas puedan ver todo lo que se invirtió en él. Se sintió como una locura pero cuando vi los metrajes sin editar era absolutamente asombroso: los colores, cámara, vestuarios y el baile se ven increíbles juntos”.

Chazelle había concebido el número como plantear los dilemas de los jóvenes artistas a lo largo de Hollywood entre sus vidas sociales y sus trabajos. “Habla de un debate simple que muchos aspirantes a artistas tienen con ellos mismos: ¿vas a esta fiesta, o te quedas en casa y trabajas en tus habilidades? Pero también habla de algo más grande: ¿qué estás dispuesto a hacer por tu sueño? ¿Estás dispuesto a hacer concesiones? ¿Estás dispuesto a venderte? ¿Estás dispuesto a cambiar lo que eres? ‘Alguien en la multitud’ habla de esa idea y muestra la duda de Mia con respeta a toda esta situación”.

Para Moore, el corazón de la película es el número del planetario, para el que ella creó lo que llama un baile “sin gravedad” con Gosling y Stome bailando vals en cables. “Queríamos que la audiencia sintiera a Sebastian y a Mia caer en este hermoso vals porque no tienen otra posibilidad más que bailar en ese momento” dice. “Hay un hermoso trabajo de cámaras en la secuencia y tiene tanto sentimiento”.

Uno de los números favoritos de Emma Stone es “Dueto”, que se convierte en la búsqueda de un auto estacionado a un número en lo más alto de la colina viendo la ciudad. “Es en donde nuestros personajes se conectan por primera vez” dice Stone. Moore agrega: “Es un gran momento, así que lo discutimos mucho con Damien, Ryan y Emma para ver cómo se iba a realizar. Es una toma de aproximadamente seis minutos, y era importante también que se sintiera ese alegre momento en el que se enamoran”.

El gran número final de la película, “Epílogo” también fue el más largo, viajando de Los Angeles a un elegante París y de vuelta. “Epílogo es esta hermosa fantasía y el departamento de arte hizo un trabajo extraordinario con los sets que era muy inspirador” dice Moore. “Teníamos a 30 bailarines- y realmente tuvieron la oportunidad de bailar, lo cual fue muy emocionante. Además tienes a Ryan y a Emma en medio de todo eso, teniendo un último y brillante momento juntos, así que fue muy emocional”.

Las logísticas de estos tan complicados números musicales y la compleja interacción entre música y coreografía, así como la osada tarea de administrar el ensayo general y el calendario de filmación, fueron controlados por el supervisor de música Steve Gizicki, quien observa: “este ha sido probablemente el trabajo más difícil pero más gratificante que he hecho en mi vida”.