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Entrando al mundo de La La Land

La La Land empezó como un sueño alocado. Damien Chazelle quería ver si podía hacer una película que canalizara la magia y la energía de los musicales franceses y americanos más conmovedores y románticos de la cinematografía de la Edad de Oro.... en nuestra época un poco más complicada insensible.

Ya que, por más vertiginosamente rápido que haya cambiado nuestro mundo en el último medio siglo, ¿acaso somos menos conscientes de la rareza de los encuentros accidentales o de las oportunidades pérdidas, de los sueños topándose con callejones sin salida o de los sueños volviéndose realidad, de conocer el más puro y loco amor o de ver las demandas del mundo cambiar nuestras más puras conexiones? Chazelle se preguntó si el contar historias a través de la canción y el baile podrían, una vez más, dar consuelo, alegría, historias de hadas duraderas, incluso en un mundo en el que la mayor parte del cine es mucho más obscuro y más digitalizado que nunca.

Chazelle dice: “Con La La Land yo quería hacer una historia de amor y también quería crear un musical como los musicales que me hipnotizaban de niño, pero actualizado en algo muy moderno. Yo quería explorar cómo utilizar el color, los sets, los vestuarios, y todos estos elementos tan expresionistas de la Vieja Escuela de la cinematografía para contar una historia que se ambienta en nuestros tiempos”.

Marc Platt observa que: “A través de La La Land, se obtiene una estética muy contemporánea. Hay una cámara fluida que te deja sentir que te encuentras presente en el momento, al tiempo que te transporta a la era Dorada del entretenimiento en Hollywood”.



La estética tuvo sus raíces en el amor de toda la vida de Chazelle por el cine, pero los orígenes de la película empezaron en una cafetería con un encuentro entre Chazelle y dos productores en ascenso- Fred Berger, quien empezó su carrera trabajando con Sofia Coppola y produjo la galardonada película Taking Chance así como el próximo thriller de ciencia ficción, The Titan, y Jordan Horowitz, conocido con el drama familiar nominado al Oscar del 2010, The Kids Are All Right. Ese fue el momento en el que Chazelle pensó por primera vez en un romance en forma de musical ambientado en Los Ángeles. Los productores no tenían ni idea de cuándo ni cómo podía realizarse en ese momento, pero la sola aspiración de lo que podía ser los intrigaba.

“Cuando lo conocimos, Damien nos sorprendió con su entendimiento de las películas, incluso cuando solamente había hecho una pequeña película. Conforme lo vimos ir de un joven tímido a un cineasta en ascenso y cumplir esa promesa que nos compartió en ese primer café, fue algo realmente especial” dice Berger.

En cuanto a su idea, Berger recuerda: “Era tan diferente y tan atrevida. Sentimos que nunca podría realizarse en el panorama actual, así que valía la pena para nosotros dedicar años para asegurarnos de que se hiciera. Hace del musical romántico algo fresco y visceral. Y debido al conocimiento enciclopédico de Demian sobre la cinematografía, sentimos que si había alguien que pudiera lograr hacer esta película, sería él”.

Horowitz agrega: “Damien tiene una energía y creatividad tan infecciosa que cuando dijo, ‘Esto es lo que quiero hacer’, estábamos listos a acompañarlo en esta travesía, costara lo que costara. Pero nuestro desafío fue el descubrir la mejor manera de ayudarlo a contar esta historia. Realmente nos gustaba su concepto pero partiendo de esto fue un largo proceso desarrollar el guion, los personajes y las canciones”.

Horowitz y Berger sabían que los desafíos eran enormes, pero también sabían que sólo había un modo de enfrentarlos: de lleno. “Nos deshicimos de las precauciones” dice Horowitz. “Fuimos capaces de seguir un proceso más orgánico ya que realmente no estábamos trabajando hacia lograr una fecha de entrega específica al principio. Simplemente sabíamos que descubriríamos cómo hacer esta película”.

En términos de sus influencias más clásicas, Chazelle se sintió igualmente inspirado por las películas de Jacques Demy, el director francés de la Nueva Ola que rompió el serio molde de los 1960’s con musicales embriagantes y llenos de colores como The Umbrellas of Cherbourg, The Young Girls of Rochefort y A Room In Town. “Probablemente, Demy es la mayor influencia no solamente en esta película sino en todo lo que he hecho y he querido hacer. No hay película más formativa para mí que Umbrellas of Cherbourg. Ese es un profundo amor que he tenido” dice Chazelle.

Chazelle quedó flechado por la idea de fusionar algunos de sus elementos favoritos de musicales de los 40s, 50s y 60s- la continua banda sonora, los brillantes colores, la energía que va dirigiendo tu estado de ánimo- con su ciudad favorita: Los Angeles, que se convierte en otro personaje romántico en La La Land junto con los dos amantes. Los Angeles ha sido muchas cosas en el cine- un obscuro telón de fondo, un lujoso paraíso de bikinis, una ciudad embriagada con los humos de la ambición. Pero Chazelle se propuso explorar Los Angeles como una Musa, un lienzo constantemente en movimiento lleno de encuentros proféticos, tráfico infinito, pero también de un ensueño eterno conforme cada uno persigue sus propios sueños, privados y frustrados, a veces fútilmente, y a veces transformacionalmente.

“La La Land trata acerca de una ciudad que es muy épica y original- es una ciudad de vista panorámica” observa Chazelle. Así que me pareció genial filmar en pantalla panorámica, para hacerla tan grande y espectacular para mí como un musical clásico de Hollywood”.

Él ambientó el número musical de apertura de la película en un embotellamiento en la autopista por razones muy claras. “En Los Angeles más que nada tienes autos con una o dos personas adentro. Es en parte algo que hace que la ciudad se sienta solitaria. Pero también refleja cómo es un refugio para soñadores. Porque cuando estás en tu auto, ¿qué estás haciendo? Estás escuchando música o estás soñando. Cada soñador tiene su propio sueño; cada persona está viviendo su propia canción. Estás dentro de tu propia burbuja de universo, tu propio musical en vivo. Esa es la razón por la que ese momento es el perfecto para que dos soñadores como Sebastian y Mia se conozcan. Utilizamos los radios de los autos para crear un tapiz musical en el que todos, uno por uno, de los que se encuentran en la autopista, se unen en el momento”.

Los Angeles de Chazelle también es una ciudad de anhelo invisible- un Los Angeles de clubs de jazz clandestinos, angustiantes salas de espera para audiciones, departamentos en los que solamente se llega a descansar y cafeterías en las que los famosos y los que aspiran a serlo se encuentran; así como un Los Angeles en el que las fiestas, los planetarios o incluso los estacionamientos pueden salir de lo mundano y esperado para volverse una extensión de escena imaginaria con júbilo musical.

“La La Land es absolutamente una carta de amor a la ciudad” dice Platt. “La forma en la que la película mezcla a dos personas llevando vidas muy modernas con todos estos locales icónicos de Hollywood es único. Te transmite tanto el sentimiento de la fantasía romántica de la ciudad así como su cimiento en la vida real”.

El concepto de Chazelle de La La Land fue elaborado, pero un musical a gran escala no era exactamente el siguiente paso esperada del cineasta aún en ascenso. Chazelle es mejor conocido por escribir y dirigir el drama del 2014, Whiplash, la historia de una joven baterista de jazz y su despiadado maestro que cautivó a las audiencias con su hipnótico ritmo y la exploración del abuso, la obsesión y la búsqueda de grandeza. La película ganó cinco nominaciones a los Premios de Academia, incluyendo Mejor Película y ganó tres Óscares.

Pero incluso antes de que se hiciera la película, Chazelle ya había estado explorando el musical cantado. Su película debut, Guy and Madeline on a Park Bench, fue un romance en blanco y negro contado a través de canciones y baile, una reinvención audaz del musical retro de MGM hecho con un presupuesto mínimo como su tesis de cine en Harvard en el 2009. Para Chazelle, fue igualmente una oportunidad de mirar atrás en la historia del cine- y también de avanzar. “Conocí el musical ya más grande, al final de la preparatoria, cuando empecé a meterme en películas de avant-garde, y empecé a ver viejas películas de ‘Fred y Ginger’ como parte de esa tradición” explica Chazelle. “Los musicales de los 30’s eran muy experimentales y eso fue emocionante”.

Guy and Madeline on a Park Bench estableció a Chazelle como un intrigante nuevo talento. Pero Chazelle todavía albergaba sueños más grandes en Tecnicolor que simplemente estaban esperando el momento adecuado para que se clavara de lleno. “Guy and Madeline solamente rozó la superficie de lo que yo quería hacer con el género” dice Chazelle. “Así que seguí escribiendo guiones para poder descubrir una idea para un musical de escala mucho mayor que operara con los mismos principios, un musical sobre la vida real pero imitando los espectaculares musicales de Cinemascope y Tecnicolor de los años 1950’s”.

Estos sueños fueron los que llevaron, aunque no necesariamente de forma directa, hacia La La Land. Chazelle primero empezó a trabajar en un contorno para la historia con el compositor Hurwitz- quienes se conocieron por primera vez como estudiantes en Harvard- mucho antes de que los dos colaboraran en las aclamadas bandas sonoras de Guy and Madeline on a Park Bench y Whiplash.

Hurwitz dice que él y Chazelle siempre se han hablado con ritmo y melodía. “Nuestra relación siempre ha girado en torno de la música- y películas con grandes partes musicales siempre fueron una inspiración para nosotros, ya sea The Umbrellas of Cherbourg o Singin’ In The Rain.” Chazelle agrgea: “Justin y yo tenemos una taquigrafía distintiva y siempre hablamos el mismo idioma. Él escribió la música para Whiplash, ha escrito la música para La La Land y espero que escriba la música para la próxima película que haga.

Hurwitz estaba muy emocionado de ver a Chazelle crear a Sebastian y Mia, dos senadores modernos que son eco de sus dos más grandes pasiones- la música y la cinematografía. Para Hurwitz, el estremecimiento realista entre Sebastian y Mia- tan magnéticamente atraídos el uno hacia el otro y al mismo tiempo separados por sus propios objetivos artísticos individuales- es la fuerza conductora de cada elemento creativo, incluyendo su banda sonora.

“Es una película muy romántica pero también tiene un sentido de melancolía” dice Hurwitz. “Existe la emoción del amor y existe la aflicción atormentadora así que todos esos matices debían ser entremezclados”.

La sinergia creativa entre Chazelle y Hurwitz fue catalítica. “Justin ha estado a mi lado en cada paso del proceso” observa Chazelle. “Incluso antes de que escriba cualquier diálogo, cuando todavía estábamos descubriendo la historia, Justin estaba trabajando en el tema musical de la película. Incluso a la hora de la edición, yo estaba trabajando en una habitación, y él estaba trabajando en otra que quedaba justo enfrente de la mía”.

Fred Berger dice: “Justin fue una pieza crucial de la familia de la película desde el primer día. Una de las grandes alegrías de esta película era que la música estaba siendo compuesta junto al desarrollo del guion- y debido a que Justin y Damien se conocen desde que tienen 18, trabajan como hermanos en el sentido en el que se empujan el uno al otro. Justin literalmente vive y respira música y no sacrificaría calidad por nada. Mandaba cientos de demos de piano a Damien, quien los reducía a veinte, y entonces Jordan y yo los escuchábamos y los reducíamos todavía más, y de estos pequeños hilos, se desarrollaron las canciones, casi de la manera en la que se desarrolla un guion”.

Marc Platt observa: “Justin Hurwitz es un talento muy especial, un tipo callado con un alma de verdad, la cual transmite a través de su música. En La La Land, se le pidió que escribiera melodías que conjugaran muchos sentimientos diferentes, que fueran del momento pero con un sentimiento del mundo del jazz atemporal. Él ha escrito cada nota de música en la película- es una voz musical que hace eco del estilo de Damien y que tiene su propia gramática”.

Marius de Vries, quien trabajó junto a Hurwitz y el resto del equipo creativo desde el principio de la preproducción, observa: “Fue maravilloso tener un marco tan rico y orgánicamente coherente de la manera tan meticulosamente directa de contar cuentos de Damien y las hermosas melodías y sofisticadas orquestaciones de Justin en un nivel tan desarrollado desde el principio de la pre-producción musical- La La Land tuvo su propio sabor musical desde el principio. Inmediatamente supimos el mundo y universo sónico en el que nos encontrábamos- así que pudimos protegerlo y alimentarlo más fácilmente.

Ya que la respuesta a Whiplash cimentó a Chazelle como un gran talento, eso generó un nuevo interés en La La Land. Chazelle presentó su visión para la película a Lionsgate, quienes querían que la película fuera hecha exactamente como fue concebida. “Nos permitieron hacer la película exactamente como Justin y yo la habíamos imaginado en el 2006” dice Chazelle. “La película que hicimos fue exactamente esa película sin hacer ninguna concesión. Realísticamente, creo que todos esperábamos hacer alguna concesión ya que, ¿cuándo pasa que la vida real es igual que la fantasía? Pero este fue un sueño hecho realidad en ese sentido”.

Conforme creció la película, Marc Platt, quien empezó su carrera en teatro y ha producido musicales aclamados como Into the Woods y Nine, se involucró en el proyecto para ayudarnos a navegar.

Platt dice que no pudo resistir trabajar con Chazelle. “Soy un gran admirador de musicales- pero también soy admirador de nuevos cineastas que tienen algo qué decir, y una manera particular de decirlo. Quedé impactado instantáneamente con la manera en la que la visión de Damien trajo el pasado al presente. Él estaba listo para filmar las secuencias de la manera en la que lo hacían los viejos estudios de cine, en los que nunca se hacían cortes. Él estaba interesado en la rica paleta de Demy y la coreografía de Jerome Robbins y Bob Fosse. Pero al mismo tiempo, lo que hizo que su guion fuera tan fuerte es el realismo emocional que deriva de dos encantadores y modernos personajes”.

Aun así, las producciones musicales son notoriamente duras de lograrse con éxito en el mundo cinematográfico actual, confiesa Platt. “Hay muchas más variables que en una película dramática” explica. “Primero, tienes la música- melodía, letras, orquestaciones, diseño artístico, vestuario, cámara, estilo de iluminación- todo lo cual debe crear un mundo que no es exactamente el mundo real pero se relaciona con éste. La pregunta era: ¿podíamos realmente unificar todo esto en algo que tuviera un solo tono y que se sintiera contemporáneo?”

Parte de la respuesta se encontraba en elegir para los papeles principales a un par de actores que fueran una pareja contemporánea distintiva. Chazelle comenta: “La idea aquí era tanto abrazar el viejo estilo de Hollywood de una icónica pareja en pantalla que ya has visto antes. Antes teníamos a Fred y a Ginger, a Bogart y Bacall, a Myrna Loy y a Dick Powell, estas trascendentales parejas que toman papeles diferentes pero siempre son una enorme personalidad. Es una idea que me parece increíblemente romántica, y me pareció que Ryan Gosling y Emma Stone eran lo más cercano que teníamos a eso en la actualidad. Al mismo tiempo, me pareció que también podían ayudar a hacer que esta película se sintiera sorprendente y que superara las expectativas. Así que la película también quita algo de la fachada y la apariencia que normalmente asociamos con Ryan y Emma cuando están juntos”.

Ya que, por más que La La Land sea un romance apasionante, también es la historia de lo que estamos dispuestos a renunciar para perseguir nuestros propios sueños. “Irónicamente, para Sebastian y Mia para lograr sus sueños, también deben separarse. Me siento muy conmovido por la idea de que puedes conocer a alguien en tu vida que te transforme y te encamine en un sendero que finalmente te va a permitir ser la persona que siempre soñaste en ser- pero al final, necesitas seguir ese sendero tú solo” dice Chazelle. “Puedes tener una unión que termine por dictar el resto de tu vida pero que no dure el resto de tu vida. Eso me parece increíblemente hermoso y doloroso y asombroso. En su alma, quería que esta película trata de eso”.