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Los Angeles de La La Land: el Diseño de Producción

La La Land no es solamente una historia de amor humano. También es una oda a la ciudad de Los Angeles y sus interminables ciclos de riesgos artísticos que llevan a la desilusión que lleva a más riesgos artísticos. Así fue como la ambiciosa producción promociona el aliento de la ciudad en estos 40 días de producción.

El elenco y el equipo de producción hicieron paradas en locaciones tan legendarias como el Parque Observatorio Griffith, así como gemas escondidas como el histórico Café del Faro de Redondo Beach, un club de jazz desde 1949. Todo esto fue supervisado por el diseñador del equipo de producción, David Wasco y la decoradora de set Sandy Reynolds-Wasco, cuya extraordinaria lista de películas incluyen pizas de tan alto estilo como Reservoir Dos, Pulp Fiction, Rushmore, The Royal Tennenbaums, Kill Bill Vol.1 y 2, Collateral y Inglorious Basterds.

Dibujaron a partir de su propia fascinación ardiente por una ciudad que es frecuentemente calumniada pero también es la meca de un soñador. “Hemos tenido oportunidades de mostrar la ciudad tanto con luz como en la obscuridad” dice David Wasco. “pero esta era una oportunidad de ver a la ciudad nuevamente con un director visualmente inventivo. Conocemos el territorio aquí, así que fue una oportunidad de usar lugares que no se han visto antes” Agrega Sandy Reynolds-Wasco: “También disfrutamos la idea de que esta película es la primera visión musical real de Los Angeles en décadas”.



Para permanecer fieles al tono de la película, las locaciones cambian entre el momento actual y remanentes de eras pasadas. “Esa cualidad ya es nativa de la ciudad” nota David Wasco. “Puedes ver en una dirección y sentir que estás en el Hollywood de 1940, y después girar de nuevo y estás en el 2106. Fue la noción de Damien capitalizar la atemporalidad inherente de la ciudad”.

Chazelle también quería transmitir la atmósfera de intriga de la ciudad en la película. “Los Angeles es como el perfecto personaje de película porque está lleno tanto de optimismo como de sueños rotos” comenta Sandy Reynolds-Wasco.

También está lleno de historia de la cultura pop, una realidad cercana a la travesía de Sebastian y Mia desde la muestra de Rebelde sin Causa en el histórico Teatro Rialto hasta el Parque del Observatorio Griffith en donde se lleva a cabo la acción climática de Rebelde. La oportunidad de utilizar las locaciones legendarias fue muy emocionante para todos- pero los Wasco fueron más allá, utilizando no solamente los exteriores reales sino que también recreando el interior del planetario como una fantasía de Art Deco para el número de baile en el que Sebastian y Mia bailan vals a través de los dioramas.

Para el set, incluso hasta recrearon el viejo proyector original del planetario, ahora remplazado por una encarnación más moderna. “Encontramos uno usado que pudimos rentar, así que tenemos el proyector real del planetario en una mesa giratoria” dice David Wasco. “Era un set muy interesante”.


Un lugar un poco menos maleable fue en el entrecruce entre las autopistas 110 y 105 frente al centro, en donde se lleva a cabo el primer número de baile. “Es muy inusual hacer un número de baile tipo Busby Berkeley en la autopista de Los Angeles” musitva David. “Así que lo que hicimos fue crear un espacio en el estacionamiento de nuestro estudio lleno de falsos divisores de autopista y autos para que Damien, Mandy y el elenco pudieran ensayar. Y después tuvimos una ventana de tiempo muy breve cuando la Patrulla de la Autopista de California pudo cerrar la autopista y pudimos filmar un número de baile muy, muy complicado. De alguna manera, todo resultó al final como por arte de magia”.

Fueron los Wasco quienes presentaron la idea de que Sebastian manejaría un Buick Riviera convertible de los años 1980’s- un auto que se reconoce al instante y se vuelve su propio personaje. También rodearon a Sebastian con fotos de íconos del jazz, mientras que Mia vive junto a una exuberante foto de su heroína Ingmar Bergman. Todo el tiempo, hacen referencia a películas que los cinéfilos podrán reconocer, pero también citan las influencias de pintores como Ed Ruscha y David Hockney, quienes exploran las mitologías de Los Angeles, y el pintor francés Raoul Dufy, conocido por sus eufóricas pinceladas de color.

Los sets se vuelven aún más inventivos hacia el final de la película, especialmente en el número conocido como “Epílogo”. “Para ese número, Damien quería ir a este extremadamente intensificado mundo de fantasía de Los Angeles y París en el plató exterior de un estudio. Ese fue totalmente creado con telones de fondo pintados así que el look es muy, muy teatral” explica David. “Es una escena tan importante, estuvimos trabajando en ella desde el principio de la pre-producción hasta el día en el que la filmamos”.

Los Angeles bien puede ser la ciudad en la que muchas películas inician, pero puede ser todo un desafío cinematográficamente. Chazelle estaba muy emocionado de ver la ciudad imbuida con una nueva perspectiva. “Muchos lugares que encontramos yo nunca los había visto antes” dice Chazelle. “He vivido en Los Angeles por nueve años, y una de las cosas que adoro es que constantemente hay nuevos lugares por descubrir. Eso agregó más a la historia”.